"COVID EN PRIMERA PERSONA" POR LA DRA. VERONICA SAYAGO.


Ese martes a la tarde me sentí particularmente cansada, pero la guardia del día anterior había sido dura y esa mañana había atendido muchos pacientes en el consultorio, así que no me pareció raro. Más bien me pareció lógico. Además, estaba tomando una decisión difícil pensando entre lo que me gusta, lo me hace bien y lo que me conviene. A las 20hs, tome la guardia de la noche, agotada, como siempre.

Al día siguiente, por la tarde, ya empezó un poquito de tos, un poquito de dolor de garganta y ese cansancio y dolor muscular matador. Ya nos aislamos los 3. 

El jueves fui a testearme. Contactos estrechos para informar: los convivientes. Nada más. 

Que noche esa noche!!! Un dolor que no me dejó dormir. Me "levanté" diciendo no se que va a dar la PCR, pero lo que tengo nunca tuve.

Me mandaron el resultado con la leyenda: dos soldados caídos.

¿Y ahora? 

¡Hay que cancelar el consultorio! La secretaria odiandome, sin querer, quizás. ¡La guardia del 15! ¿Llegaré bien para ese día? Tengo que avisar.

¿Me aislo de mis chicos? ¿Servirá? Yo estoy vacunada, ellos, no. 

Improvisamos un semi aislamiento, movimos muebles, cambiamos sábanas, abrimos ventanas de par en par, no nos sacábamos el barbijo para nada (adentro de casa). 

Ya era más difícil levantarme y me agitaba al caminar hasta el comedor. Miedo. "¿Tendré neumonía?". Yo no tengo pensado morirme tan joven y con un hijo tan chiquito. Pero tampoco tenía pensado vivir esta pandemia en la que se murió hasta el más desubicado. Así que... 

Por suerte, empecé a mejorar. Me levanté, limpié y volvimos a poner los muebles en su lugar. Y nos sacamos el barbijo, porque Santi también es positivo. "Esta mal, pero no tan mal", se caía de maduro. 

Tenemos un COVID leve, por definición. Porque no tenemos neumonía y no necesitamos internarnos. Pero es muy feo igual. Por varias cosas. 


Recibimos muchos mensajes, nos ofrecieron mucha ayuda. Mi suegro nos trajo paracetamol; mi suegra, materiales de librería y golosinas; mis papás, comida; mi hermana y mi cuñado, torta; la vecina, materiales descartables para las manualidades (porque yo no guardo nada, ni emociones ni rollos de cocina vacíos). También compré cosas por internet. 


Y así vamos pasando los días. No miré Netflix, no ordené el último cajón ni el escritorio, no leí nada, hablé poco y tampoco escribí (hay personas esperando que escriba algo, me lo dijeron, increíble). 


Y ahora tengo el alta... el médico de ART fue claro: no hay mucho para contar, pasaron los 10 días, si estás de acuerdo y estás en condiciones de volver, te firmo el alta. 

Yo que sé... para ir de la cama al living, ando bárbaro. Todo lo demás, no se. 


Ellos siguen aislados. Es así. "No hay mucho para contar". Solo hay que esperar. 


NO SE AMONTONEN.

Comentarios

Entradas populares de este blog

TRAGICO ACCIDENTE EN INMEDIACIONES DE ROSARIO CON UN CAMION DE EMPRESA LOCAL COMO PROTAGONISTA.

DIEGO URIBURU ES LA 1RA VICTIMA DEL TEMPORAL

LA TRAMA DETRAS DEL FEMICIDIO DE FLORENCIA REVAH